Pensar, pienso en la vida, en las casualidades, pienso en la gente, lo que son y lo que parecen ser, pienso en todas las veces que me he equivocado, que he aprendido, que he reído y también ¿porqué no? en lo que he llorado…

Pienso en mis logros, las veces que la felicidad me ha llevado a algún lugar del paraíso y en las personas que me ayudaron a llegar a él. Pienso en toda la gente que ha llegado a mi vida y definitivamente  puedo decir que de ninguna manera fue por la dichosa casualidad, por que creo que todo pasa por algo y que si alguien se va de tu vida, es por que ya cumplió la función que tenía que cumplir.

También pienso en las personas que a pesar de las borrascas y de los malos momentos siguen ahí, a capa y espada, siempre dispuestos a animarte, a apoyarte y a darte lo mejor de si mismos… Y es que en las buenas está cualquiera, pero en las malas conocemos a la gente que nos rodea. Yo creo que a esas personas son las que hay que cuidar, las que en días grises te pintan sonrisas de colores, esa gente que te dice que si te falta el aire, ellos pueden prestarte del suyo. A esas personas hay que demostrarles día a día cuánto te importan,  por que ellos son los que sacan la fe en ti mismo para conseguir todo aquello que te mueve el alma, los que te enseñan cada día algo nuevo, los que te sorprenden… Son aquellos que demuestran que la amistad no se rige por tiempo, ni por distancia, por que sabes que si necesitas un apoyo sólo hace falta una llamada de socorro para que estén ahí, una vez más.

Un aplauso a todos los que están ahí, a los que sonríen conmigo, a los que me enseñaron que aunque en ocasiones la vida te enseñe a palos, siempre hay que encontrar un motivo por el que ser feliz. Los que te recuerdan que para vivir hace falta vivir y no te dejan olvidarlo.

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