Hay que ver lo que al ser humano le cuesta aprender sin tropezar, y constantemente nos equivocamos y desde abajo queremos rectificarlo, porque no sabemos cuanto dura la alegría hasta que nos sorprende la tristeza, no prevenimos un corazón roto hasta que no nos dejan hecho añicos el nuestro… Y es que nos cuesta a veces corregir nuestros sentimientos, sobre todo cuando estos pueden ser los causantes de un error, cuando no podemos controlar lo que sentimos y parece que somos nosotros mismos los que buscamos la manera de complicar lo que nos rodea. Siempre pensé que lo correcto era luchar por lo que uno ama y deseaba tener con todas fuerzas, pero también hay que entender que a veces no podemos conseguir lo que nos proponemos porque nosotros somos los que nos limitamos. Rompe los límites de lo que creías que no podías conseguir, para obtener lo que realmente quieres tener.

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